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Webs, precios y decisiones

Cuánto cuesta hacer una página web en España: rangos reales y qué incluye cada uno

Hacer una página web en España cuesta desde unos cientos de euros, si la montas tú con una plantilla, hasta varios miles si la encarga un negocio que necesita que le traiga clientes. Una web profesional de pequeña empresa se mueve, en general, entre mil quinientos y cuatro mil euros. Lo que decide la cifra no es el número de páginas: es quién escribe los textos, quién piensa la estructura y quién responde cuando algo se rompe.

Rex Digital Por Javier Mota Ruiz, fundador de Rex Digital Actualizado: Lectura: 15 minutos
Índice
  1. ¿Cuánto cuesta hacer una página web en España?
  2. ¿Qué hay dentro de cada rango de precio?
  3. ¿Qué costes recurrentes tiene una página web?
  4. ¿Qué encarece de verdad un presupuesto web?
  5. ¿Cómo comparar tres presupuestos de página web?
  6. ¿Qué señales de alarma tiene un presupuesto web?
  7. ¿Cuánto cuesta hacer una página web con inteligencia artificial?
  8. ¿Cuánto debería costar la web de una clínica o un despacho?
  9. ¿Cuánto cuesta una página web profesional frente a una barata?
  10. Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta hacer una página web en España?

En España, una página web cuesta entre unos cientos de euros si se monta con una plantilla autogestionada y varios miles si la desarrolla un profesional con diseño, textos y posicionamiento propios. El rango más habitual en negocios pequeños de servicios va de mil quinientos a cuatro mil euros.

Esa horquilla tan amplia desconcierta, pero tiene una explicación sencilla: bajo la palabra «web» caben cosas muy distintas. Una plantilla con cinco páginas y textos genéricos y un proyecto con arquitectura pensada, textos escritos para un negocio concreto y medición configurada son productos diferentes que comparten nombre.

Tipo de proyecto Rango orientativo Qué incluye normalmente
Plantilla autogestionada (la montas tú) De cien a cuatrocientos euros al año Dominio, alojamiento y una plantilla de pago. Todo el trabajo lo pones tú
Web sencilla de freelance, 5 a 8 páginas De seiscientos a mil quinientos euros Plantilla adaptada, textos aportados por el cliente, formulario de contacto
Web de negocio de servicios, 8 a 15 páginas De mil quinientos a cuatro mil euros Diseño propio, textos redactados, estructura pensada para posicionar, medición básica, formación de uso
Web corporativa con funcionalidades De cuatro mil a doce mil euros Multiidioma, integraciones con CRM o agenda, zonas privadas, diseño a medida
Tienda online Desde unos tres mil, sin techo claro Catálogo, pasarela de pago, envíos, fichas de producto, integración con almacén
Desarrollo a medida o aplicación A partir de quince mil euros Programación específica, no basada en un gestor de contenidos estándar

Tres avisos sobre esta tabla. Primero: son rangos de mercado, no tarifas de nadie. Segundo: el número de páginas es el peor indicador de precio que existe, y sin embargo es el que casi todos los presupuestos usan. Y tercero: dentro de cada rango hay proyectos excelentes y proyectos malos; el precio acota, no garantiza.

Plantilla autogestionadade cien a cuatrocientos al añoWeb sencilla de freelancede seiscientos a mil quinientosWeb de negocio de serviciosde mil quinientos a cuatro milWeb corporativa con funcionesde cuatro mil a doce milTienda onlinedesde unos tres mil, sin techo claroDesarrollo a medidaa partir de quince mil
Rangos orientativos de mercado en euros, no tarifas de nadie. El tramo naranja es el más habitual en negocios pequeños de servicios.

¿Qué hay dentro de cada rango de precio?

Entender qué cambia al subir de escalón evita pagar de más y, sobre todo, pagar de menos de lo necesario.

Del tramo de plantilla al tramo de freelance lo que se compra es tiempo: alguien monta, configura y deja funcionando lo que tú tendrías que aprender. El diseño sigue siendo una plantilla y los textos siguen siendo tuyos. Es una opción razonable para un negocio que necesita presencia y poco más.

Del tramo de freelance al tramo de negocio de servicios lo que se compra es criterio. Aquí aparecen las tres partidas que de verdad separan una web que existe de una web que trae clientes:

  • Arquitectura: qué páginas hay, cómo se llaman, cómo se enlazan y qué búsqueda responde cada una. Se decide antes de diseñar nada.
  • Textos escritos para ese negocio: lo que hace, para quién, con qué diferencia y qué pasa cuando alguien llama. Es la partida que más tiempo consume y la primera que se recorta en los presupuestos baratos.
  • Medición: analítica instalada, objetivos definidos, formularios y llamadas registradas. Sin esto, no sabrás nunca si la web funciona.

Del tramo de negocio al tramo corporativo lo que se compra es integración y volumen: conectar con el CRM, con la agenda de citas, con el ERP; gestionar varios idiomas; sostener cientos de páginas sin que se desordene.

Lo que casi nunca justifica un salto de tramo, por mucho que se venda: animaciones, efectos de scroll y elementos visuales llamativos. Suelen restar velocidad y no mueven la conversión.

¿Qué costes recurrentes tiene una página web?

El presupuesto de una web es un pago inicial más una cuota anual que muchos descubren al año siguiente. Los conceptos son estos:

Concepto Rango anual orientativo Nota
Dominio De diez a veinte euros al año Más caro si es un .es premium o un dominio de segunda mano
Alojamiento De sesenta a trescientos euros al año Un alojamiento compartido barato es una de las causas más frecuentes de web lenta
Certificado de seguridad Habitualmente incluido Si te lo cobran aparte y caro, pregunta por qué
Licencias de plantilla y complementos De cincuenta a trescientos euros al año Se renuevan; si caducan, dejas de recibir actualizaciones de seguridad
Mantenimiento Desde quince euros al mes Actualizaciones, copias de seguridad, monitorización y soporte
Posicionamiento, si lo contratas Entre trescientos y novecientos euros al mes Es un servicio aparte, no parte del precio de la web

El mantenimiento es el que más se discute y el que menos debería. Un gestor de contenidos desactualizado es la vía de entrada más común a una web infectada, y recuperar una web comprometida cuesta más que años de mantenimiento. Nosotros lo hacemos con un compromiso de disponibilidad del 99,98 por ciento, y el detalle está en mantenimiento de páginas web.

¿Qué encarece de verdad un presupuesto web?

Ordenado de mayor a menor impacto real sobre la factura:

  1. Los textos. Si los escribe el proveedor, hay entrevistas, borradores y revisiones. Es la partida más cara en horas y la que más cambia el resultado. Si los aportas tú, el presupuesto baja mucho, siempre que los aportes de verdad: el proyecto que se eterniza es el que espera textos del cliente durante meses.
  2. La estructura y el trabajo de posicionamiento base. Decidir qué páginas existen y para qué búsqueda sirve cada una es análisis, no diseño.
  3. Las integraciones. Agenda de citas, facturación, CRM, pasarelas, firma electrónica. Cada conexión es desarrollo y pruebas.
  4. El diseño a medida frente a la plantilla adaptada. Importa, pero menos de lo que se cree.
  5. El número de páginas. El último de la lista. Diez páginas con la misma plantilla de contenido cuestan poco más que cinco.

Y lo que debería abaratar, si el proveedor trabaja bien: que tengas ya el contenido ordenado, las fotos hechas, los servicios definidos y una persona que decida sin tener que consultar a un comité.

¿Cómo comparar tres presupuestos de página web?

Pide siempre tres y compáralos por partidas, no por total. Estas son las preguntas que hacen comparable lo incomparable:

  • ¿Quién escribe los textos? Si no lo dice, asume que tú.
  • ¿Cuántas páginas y cuáles? Con nombres, no con un número.
  • ¿Incluye analítica y seguimiento de formularios y llamadas?
  • ¿Incluye trabajo de posicionamiento base: títulos, descripciones, estructura de encabezados, velocidad, versión móvil, datos estructurados?
  • ¿Quién es el titular del dominio y del alojamiento? Tiene que ser tu empresa.
  • ¿La web es tuya al terminar? ¿Te entregan accesos de administrador?
  • ¿Qué pasa si te vas? ¿Te llevas la web o se apaga?
  • ¿Cuántas rondas de revisión incluye y qué cuesta la siguiente?
  • ¿Qué plazo, con qué hitos, y qué ocurre si se incumple?
  • ¿Qué incluye el mantenimiento y qué tiempo de respuesta tiene?

Un presupuesto que responde a estas diez preguntas por escrito es, casi siempre, mejor que otro más barato que no responde a ninguna.

¿Qué señales de alarma tiene un presupuesto web?

  1. La web no es tuya. Modelos de cuota mensual en los que, si dejas de pagar, la web desaparece y no te llevas nada. Existen y son legales; solo tienes que saber que estás alquilando, no comprando.
  2. El dominio está a nombre del proveedor. Es el punto de no retorno más común. Comprueba el titular antes de firmar y, si ya te ha pasado, pide el traspaso por escrito.
  3. Precio cerrado sin haber preguntado nada. Un presupuesto emitido sin conocer tu negocio, tu competencia ni tus servicios es un paquete, y un paquete no puede estar pensado para ti.
  4. Garantía de posiciones en Google. Nadie puede garantizar una posición concreta. Quien lo promete o no sabe o lo sabe y lo dice igual.
  5. Sin plazos ni hitos. Un proyecto sin fechas intermedias se alarga por defecto, y el coste real acaba siendo el tiempo que pasas persiguiéndolo.

¿Estás comparando presupuestos y no sabes cuál tiene sentido?

Rastreamos tu web, tu ficha de Google y a tu competencia y te entregamos la Radiografía Rex en 48-72 horas: qué necesita tu caso y qué no, con presupuesto orientado a lo que mueve dinero. Gratis, y te la quedas nos contrates o no.

Sin permanencia · un solo cliente por sector y zona · trabajamos solo con profesiones colegiadas

¿Cuánto cuesta hacer una página web con inteligencia artificial?

Hoy una página web se puede levantar en una tarde con herramientas de inteligencia artificial: los constructores con IA de los alojamientos, los editores que generan la maqueta a partir de una descripción o un asistente que escribe el código. El coste directo va de cero a unas decenas de euros al mes de suscripción. Lo que no baja es el coste de que esa web funcione como negocio: estructura, textos que respondan a búsquedas reales, cumplimiento legal, medición y mantenimiento siguen necesitando criterio humano.

Conviene separar dos cosas que se confunden: producir una web y tener una web que trae clientes. La IA ha abaratado muchísimo lo primero. Lo segundo cuesta más o menos lo mismo que antes, porque nunca dependió de teclear código.

Qué hace bien la IA, y en qué se nota

  • Maquetar y prototipar. Una descripción de tres líneas produce una portada razonable con secciones, botones y una paleta coherente. Lo que antes eran dos días de un maquetador, hoy son minutos.
  • Escribir un primer borrador. Textos de servicio, preguntas frecuentes y descripciones salen aceptables en el primer intento. Aceptables, no diferenciados: suenan a cualquier otra web del sector.
  • Resolver tareas técnicas concretas. Un formulario, una tabla de precios, un ajuste de CSS. Para quien sabe pedirlo y revisarlo, un asistente de código multiplica la velocidad.
  • Abaratar la primera versión. Para un negocio que necesita presencia y poco más, el tramo de plantilla autogestionada de la tabla anterior es hoy más fácil y más barato que nunca.

Qué sigue haciendo el desarrollador, y por qué se le paga

  • Decidir qué páginas existen y por qué. La IA construye lo que le pides; no sabe que un psicólogo de Toledo necesita una página por servicio y por zona, ni que dos de ellas se pisarían entre sí en Google.
  • Cumplir la normativa de tu profesión. Los generadores escriben con alegría «resultados garantizados» y «el mejor despacho de la ciudad». Un desarrollador que trabaja con profesiones colegiadas sabe que eso es un expediente, no un titular.
  • Medir. Analítica, eventos de formulario y de llamada, conversiones para las campañas. Ninguna herramienta de IA lo deja configurado bien por defecto, y sin eso no sabes si la web funciona.
  • Velocidad, seguridad y mantenimiento. Una web generada suele cargar librerías que no usa, pesar el doble y no actualizarse sola. Los problemas aparecen a los seis meses, no el día del estreno.
  • Revisar lo que la IA produce. El código generado funciona hasta que no funciona. Alguien tiene que entenderlo para arreglarlo, y ese alguien cobra lo mismo que antes.

La IA no ha eliminado al desarrollador: ha movido su trabajo de escribir código a tomar decisiones y revisar. Por eso un presupuesto honesto de un profesional hoy no debería ser mucho más barato que hace tres años, pero sí incluir más: mejor estructura, más páginas útiles y medición completa por el mismo dinero.

En la práctica, la pregunta no es «IA o desarrollador». Es cuánto de cada cosa. Un negocio que factura poco y necesita una tarjeta de visita en internet puede resolverlo con una herramienta de IA y una tarde. Un despacho, una clínica o una consulta que quiere que la web le traiga clientes necesita a alguien que use la IA para ir más rápido y ponga el criterio donde la IA no llega. Nosotros trabajamos así: la IA acelera la producción y el desarrollo web para empresas lo sigue decidiendo una persona que rastrea antes de tocar nada.

¿Cuánto debería costar la web de una clínica o un despacho?

En profesiones colegiadas hay partidas que no son opcionales y que un presupuesto genérico no contempla:

  • Textos revisados contra la normativa del sector. En sanidad, el Real Decreto 1907/1996 prohíbe promesas de resultado y testimonios, según explicamos en publicidad sanitaria. En abogacía, el artículo 20 del Estatuto General de la Abogacía hace lo propio, y lo tratamos en publicidad para abogados. Una web escrita sin eso en mente hay que reescribirla entera.
  • Página de equipo con credenciales: titulación, número de colegiado, número de registro sanitario. Es obligación legal y, además, la señal de autoridad que más pesa.
  • Tratamiento de datos sensibles: los formularios de una consulta recogen datos de salud. Eso cambia la política de privacidad, el texto del consentimiento y dónde se almacenan los envíos.
  • Circuito de cita real: teléfono visible, mensajería, formulario corto y, si existe, agenda conectada.

En conjunto, la web de una consulta o un despacho pequeño se sitúa en el tramo de negocio de servicios —entre mil quinientos y cuatro mil euros—, con la revisión normativa como partida propia. Salir del tramo por abajo casi siempre significa que alguien va a tener que reescribirla.

¿Cuánto cuesta una página web profesional frente a una barata?

La comparación honesta no es entre dos precios, es entre dos costes totales a dos años.

Una web de seiscientos euros que no aparece en Google, que no tiene medición y cuyos textos no explican lo que haces tiene un coste real igual a esos seiscientos euros más todos los clientes que no llegaron. Como ese segundo sumando no aparece en ninguna factura, la web barata parece barata.

Dicho esto, hay casos en que el tramo bajo es la decisión correcta: un negocio que arranca y necesita existir en internet mientras valida si funciona, un profesional cuyo canal real es la recomendación, o una actividad que se apoya por completo en la ficha de Google. En esos casos, monta algo digno y barato, y guarda el presupuesto para cuando sepas qué necesitas.

La pregunta que decide es sencilla: ¿de dónde van a venir tus clientes el año que viene? Si la respuesta incluye «de buscarme en Google», la web está en el camino crítico y el tramo bajo sale caro. Si no, no.

Preguntas frecuentes sobre el precio de una página web

¿Cuánto cuesta hacer una página web en España?

Desde unos cientos de euros al año si la montas tú con una plantilla, hasta varios miles si la desarrolla un profesional. El rango más habitual para un negocio pequeño de servicios, con diseño propio, textos redactados y estructura pensada para posicionar, va de mil quinientos a cuatro mil euros, más los costes recurrentes de dominio, alojamiento y mantenimiento.

¿Por qué hay presupuestos tan distintos para lo mismo?

Porque no es lo mismo. La diferencia rara vez está en el diseño: está en quién escribe los textos, quién decide la estructura, si se instala medición y si hay alguien que responde cuando algo falla. Compara siempre por partidas y pregunta explícitamente por cada una de esas cuatro.

¿Qué costes tiene una web cada año?

Dominio, entre diez y veinte euros al año; alojamiento, entre sesenta y trescientos; licencias de plantilla y complementos, entre cincuenta y trescientos; y mantenimiento, desde quince euros al mes. Si además contratas posicionamiento, es un servicio aparte que en el mercado español se mueve entre trescientos y novecientos euros al mes.

¿Es más barato hacerla yo con un creador de webs?

En dinero, sí. En tiempo, casi nunca: montar algo presentable lleva decenas de horas de aprendizaje. Tiene sentido si tu tiempo tiene poco coste de oportunidad ahora mismo o si necesitas validar el negocio antes de invertir. Deja de tenerlo en cuanto la web sea un canal de captación real.

¿Quién debe ser el titular del dominio?

Tu empresa o tú, siempre. Es lo primero que hay que comprobar en cualquier presupuesto. Si el dominio queda a nombre del proveedor, cambiar de proveedor deja de ser una decisión libre, y recuperarlo después puede ser largo y caro.

¿Una web más cara posiciona mejor en Google?

No por ser más cara. Posiciona mejor si el presupuesto se ha ido a lo que Google valora: estructura clara, contenido propio y útil, velocidad, versión móvil correcta y datos estructurados. Un presupuesto alto gastado en animaciones no mejora nada, y de hecho suele empeorar la velocidad. El detalle de qué trabajo hay detrás está en posicionamiento SEO.

Referencias

  1. Ley 34/2002, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico (LSSI) · BOE, obligaciones de información de toda web
  2. Reglamento (UE) 2016/679, General de Protección de Datos · BOE, versión en español
  3. Programa Kit Digital · Acelera pyme · ayudas públicas para la web de una pyme
  4. PageSpeed Insights · Google, medición de velocidad y Core Web Vitals

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